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Mi pueblo de juguete

 

He encontrado muchos conceptos durante mi larga aventura de la vida. Algunos tenían un cierto sentido, algunos eran cómicos, algunos eran falsos y otros francamente eran locos. Pensé que podía "desalojar de mi mente" todos aquellos que no me gustaban, pero actualmente me doy cuenta que no hacía otra cosa que esconderlos de mi conciencia. Muchas ideas que había desechado u olvidado han resurgido en los momentos menos esperados, tanto que actualmente pienso que cada concepto que entra en mi cabeza deja su imagen en alguna parte. Mucho he viajado, discutido con personas de muchas culturas y mucho he leído sobre toda clase de asuntos comprendida la ciencia ficción, tanto que he debido almacenar todas clases de conceptos en mi cerebro, la mayoría, fuera del alcance de mi conciencia.

Como todo el mundo, estoy expuesto cada día a un bombardeo de conceptos que ensayan atraer mi atención para influenciar mi percepción de la realidad y mi conducta de una manera u otra. La mayor parte automáticamente son puestos de lado en los más oscuros recovecos de mi espíritu, o refuerzan conceptos presentes en el nivel consciente. Esto quiere decir que los conceptos que no echo espontáneamente son seleccionados en las estructuras preexistentes sin esfuerzo de mi parte. Algunas raras veces únicamente, un nuevo concepto me estimula al punto de provocarme una reflexión consciente, sobre el sentido y sobre su impacto sobre mis estructuras de pensamiento del momento.

Estas construcciones conceptuales, que he acumulado durante años, constituyen mi "pueblo de juguete" que representa mi percepción del universo. Los conceptos son como bloques y mi pueblo de juguete es como un juego de construcción Lego. Los bloquees son todos de formas diferentes pero sus protuberancias deben ajustarse a los agujeros de los bloques vecinos como en un puzzle. Las reglas de las matemáticas y de la lógica dictan como los diversos bloques, o conceptos, deben reunirse, un poco como las normas de la gramática indican como usar las palabras para formar frases que tienen sentido.

Cuando encuentro un concepto nuevo interesante, ensayo de incorporarlo en un edificio de mi pueblo de juguete. Cuando no puedo encontrar un buen encaje, tengo que rediseñar uno de los edificios para hallarle un lugar o bien ponerlo a un lado con los otros bloques que no han podido ser colocados. Cuando me siento ocioso, la pila de bloques interesantes para los cuales no me golpeé la cabeza para encontrarles un lugar se vuelve tan importante que me siento confundido. Generalmente ensayo pues conciliar las contradicciones a medida que ellas se presentan porque sé por experiencia que mi confusión y mi malestar no harán sino empeorar si no me tomo el tiempo de poner orden.

Coloreo mis bloques para acordarme el grado de validez que les asigno a los conceptos que ellos representan. No hay bloques blancos o negros en mi juego de lego pues no pienso que mi mente tiene acceso a verdades o contraverdades absolutas. Mis bloques podrían todos tener diversos tonos de gris pero yo los coloreo en cuatro tonos de azul porque prefiero este color. La mayoría de los bloques de mi pueblo son azul intenso para indicar que considero los conceptos que representan como extremadamente probables porque ellos han sido verificados muchas veces experimentalmente o por pruebas lógicas y rigurosas realizadas por expertos dignos de confianza. Estos bloques azul intenso proporcionan peso y sustancia a los edificios de mi pueblo.

Los bloques azul-medio representan los conceptos que parecen probables pero que son todavía especulativos porque ellos no han sido comprobados ni probados. Muchos de estos bloques provienen de la máquina de mi subconsciente por quien poseo un gran respeto. Mi subconsciente es un gran trabajador. El es como un socio silencioso que no se detiene nunca para dar un sentido al torrente de informes que se producen a través de mis cinco sentidos. Cuando me cuesta entender alguna cosa, le pido se cargue del problema al acostarme a la noche y a menudo a la mañana siguiente se presenta una respuesta aceptable. Es verdaderamente impresionante pero desgraciadamente es muy crédulo: el trabaja duro sobre todos los hechos que le aporto sin de entrada comprobar su validez, exactamente como un ordenador. Es por esto que no me puedo fiar completamente de él y debo cuidadosamente revisar sus conclusiones. Sospecho que a veces el toma en cuenta algunos de los conceptos que he descartados y olvidados. Usted sabe, "thrash in, thrash out" (basura en la entrada, basura a la salida).

Los conceptos azul-pálido son aquellos que considero como posibles pero que es poco probable que representen correctamente el mundo real. La mayor parte viene de los diarios o de personas que no ponen atención en lo que dicen. Trato evitar utilizarlos. Reconozco, sin embargo que hay algunos de mis construcciones donde conceptos "posibles pero improbables" han sido utilizados temporalmente a la espera de hallar algo mejor.

El azul lavado más pálido está reservado a los conceptos o hipótesis que considero posibles pero extremadamente improbables. La mayoría de estos bloques en mi pila de piezas sueltas que no convienen en ninguna parte, son de un azul muy pálido o azul pálido. Hay pocos bloques azul intenso en esta pila pues verdaderamente me esfuerzo de encontrar un lugar adecuado para todos los conceptos válidos que puedan ser integrados en mi modelo del universo.

Esto no es sino un pueblo y no una ciudad puesto que no conozco más que una pequeña parte del saber de la humanidad. Mi socio subconsciente sabe mucho más que yo. Mi pueblo tiene una calle de la ciencia, una calle de la filosofía, una calle de la psicología, una calle de las artes, una calle de las relaciones y muchas otras calles dispuestas alrededor de una plaza central y de una municipalidad (que representa aquello que pienso conocer sobre mi mismo). Hay asimismo una calle de la religión, pero actualmente, no queda más que pálidos trazos de las construcciones pasadas.

Algunos de los bloques son manchados de puntos verdes sobre las tinturas azules de fondo, para poner de relieve que algunos conceptos los considero fundamentales para mi amor propio, mi bienestar y mi supervivencia, independientemente de su probabilidad de ser verdaderos. Por ejemplo, amo pensar que las personas son esencialmente buenas. Este bloque no mérito más que el azul medio pero he agregado puntos verdes y los utilizo cada vez que puedo porque he encontrado que las personas a menudo son más buenas conmigo cuando espero que sean buenos más que si espero lo contrario. Quiero también pensar que puedo aprender a hacer todo lo que el hombre puede aprender a hacer. Esto, esto no vale más que el azul pálido con puntos verdes (posible pero improbable), pero el hecho de querer este concepto me ha permitido hacer muchas cosas que no habría podido emprender de otra manera.

Algunas de mis piezas de Lego son manchadas con puntos rojos para hacerme acordar que las considero dañinas o peligrosas y que sería mejor de entregarlas que de utilizarlas, aunque ellas merezcan una elevada probabilidad. Pensar que podría cometer un crimen perfecto sin hacerme prender, estaría en esta categoría.

Mi pueblo de juguete es verdaderamente divertido y juego todo el tiempo. Cuando los otros me muestran sus universos los veo como pueblos de juguete vecinas y diferentes e importa poco que ellos se parezcan al mío o no. Hay una gran variedad de tallas desde pequeñas aldeas de madera a grandes que son casi como ciudades con edificios de muchos pisos. Ellos reflejan también las prioridades de sus diferentes arquitectos en los diversos dominios del conocimiento. Generalmente, los pueblos que he tenido ocasión de visitar son la mayoría azul intenso como el mío. La mayoría de las construcciones que ellos contienen representan conocimientos comprobables sobre los cuales un amplio consenso ha sido establecido. Hay muchos signos de restauración recientes y se puede ver que los conceptos son puestos al día con mayor frecuencia actualmente que nosotros estamos en la edad de la información. Las solas construcciones que son claramente diferentes reflejan los vuelos de la fantasía creadora en diversos dominios del arte, de las costumbres y de la cultura, o en los dominios de las creencias no verificables, de las religiones, de las ideologías y de los "ismos".

 


Religiones

he visitado un gran número de pueblos distintos que el mío real en el curso de mi vida hallando personas o leyendo sus libros. Es de allí que vienen la mayoría, si no todos mis bloques de Lego pues no pienso verdaderamente haber inventado nuevos conceptos por mi mismo. Como más arriba menciono, ensayo integrar en mi propio pueblo todos los bloques azul intenso (extremadamente probable), que he encontrado visitando los otros pueblos. También he elegido muchos bloques azul medio (probable pero no comprobado), azul pálido (posible pero improbable), y azul muy pálido (extremadamente improbable). La mayor parte de estos tres últimos tipos terminan en mi pila de bloques inutilizados en reserva.

A menudo he encontrado conceptos sobre los diversos seres inmateriales que el hombre ha imaginado para explicar toda clase de fenómenos que el no entendía, del trueno al comienzo del universo. Ninguno de esos seres celestiales ha sido visto, y no hay ninguna evidencia de su existencia, pero ellos son muy populares pues los encuentro en la mayor parte de los pueblos que visito. Hay una gran variedad que va desde los espíritus de los árboles, de los ríos, de las montañas, de las almas de los muertos, a los ángeles buenos y a los malos demonios, a los Dioses bien conocidos de los Griegos, de los Nórdicos y de las mitologías Hindúes, y finalmente, a las diversas interpretaciones de un Dios único, creador del universo. Hay también una sorprendente variedad de teorías en conflicto sobre los orígenes y la finalidad de la humanidad. No dudo que cada uno de estos escenarios contradictorios ha sido útil a alguien, en alguna parte, en un momento dado,pero ellos no pueden ser todos verdaderos.

Ninguno de estos conceptos fue verificado experimentalmente. No puedo pues utilizar sobre ninguno de ellos el colour azul intenso de los conceptos cuya probabilidad es elevada. Muchos de ellos, como los dioses del trueno, del viento, de la lluvia y de la fertilidad, han sido eliminados por las explicaciones aportadas por la ciencia. Otros, como las almas de los muertos, los ángeles buenos y los demonios malos, les falta la credibilidad que el más pequeño trozo de evidencia tangible habría podido conferirles. No titubeo pues a ponerles el colour azul más pálida que indica que pienso que son extremadamente improbables.

El concepto de un creador del universo no es también fácil de encarar. Bibliotecas enteras han sido escritas sobre las definiciones de un creador tal y sobre las pruebas de su existencia. Encuentro que las numerosas definiciones que han sido sostenidas, y a menudo debatidas por las armas, concernientes a este ser inmaterial, pueden ser catalogadas en dos categorías.

Las teorías más populares se ocupan de dioses creadores antropomórficos que constantemente intervienen en el universo y en la vida de los hombres, y que se conducen siguiendo una gran variedad de temperamentos, de amables y paternalistas a terribles y vengadores. Su existencia podría ser posible, pero este tipo de creador me parece sospechoso pues las intervenciones que se le atribuyen parecen siempre haber sostenido el poder de los chamanes, de los sacerdotes o de los gurúes que los han promovido. Además, estos dioses parecen tomar posición en los conflictos humanos y dar al lado que favorecen el permiso para perpetrar toda clase de atrocidades que los hombres normalmente no osarían hacer a otros hombres sin la autorización divina. Muchas personas creen absolutamente en tales dioses, pero no puedo llegar a pensar que la existencia de tales seres mezquinos y crueles sea muy probable. Yo coloreo estos conceptos en azul lavado muy pálido. Además, agrego puntos rojos porque pienso que me podría volver malvado y muy peligroso si yo pensara que siempre tendría la razón absolutamente y que tendría Dios con mi lado.

La otra variedad de dioses creadores son aquellos que no están hechos a la imagen del hombre y que no intervienen. Sea que ellos permanezcan fuera de su creación, sea que no se los pueda diferenciar de ésta. Su sola función parece ser de poner fin a la cadena de explicaciones contingentes que el hombre ha imaginado sobre el origen del universo. El concepto de un creador distante e inactivo no se ha tachado por el interés de eventuales promotores. Precisamente puede ser porque no parece tener promotores un tal creador distante.

Personalmente supongo que podría hallar un lugar para el concepto de un creador distante en mi pueblo en miniatura como un bloque de Lego azul pálido (posible pero improbable), pero debo agregar algunos puntos rojos para alertar sobre el peligro de hacer pasar esta evaluación al nivel de una creencia. En efecto, he observado cuanto los hombres pueden volverse suficientes y despectivos de sus pares cuando ellos piensan conocer Dios y no quisiera que esto me pasare. Todo considerado, yo pienso que es mejor para mi, dejar este concepto en mi pila de bloques inutilizados y vivir con cuestiones sin respuestas sobre el origen del universo. Puede ser que un Creador exista pero tengo ninguno modo para comprobar esta teoría.

Cuando miro el paisaje, la diferencia más sorprendente que puedo observar es el colour de los pueblos de juguete diseminados en el campo. Algunos con azul intenso como el mío pero muchos tienen calles enteras y barrios mismos construidos con bloques azul más pálido. Si hay personas que aman su pueblo como este, porqué no! Esto no me fastidia, pues no vivo allí.

Quienes creen en estas teorías generalmente están organizados en comunidades religiosas. Se supone creer en todos los conceptos que ellos difunden si uno se hace de uno de estos grupos. Todas las religiones enseñan que la fe ciega es una virtud. El sostén mutuo de los miembros de la comunidad refuerza los sentimientos positivos de estar en camino recto que los "verdaderos creyentes" tanto quieren. Este sostén mutuo facilita grandemente la multiplicación del juego completo de memes (el memeplex), que infecta cada comunidad religiosa. En efecto, en la mayor parte de las religiones, el deber de aumentar los efectivos enseñando "La Verdad" a los paganos o infieles es una de las más importantes prescripciones que el creyente debe observar para ser salvado (todos los medios son buenos para llegar, comprendida la guerra). esto ayuda seguramente los memes religiosos a multiplicarse pero la eficacia de la replicación no tiene nada que ver con la probabilidad que un meme dado (imagen virtual), corresponda o no a la realidad que él es supuesto de representar.

 

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